Sesión Drakum 2015

_DSC5247-Editar-2

Drakum 2015

https://shphotographybcn.wordpress.com/2015/08/14/sesion-drakum-2015/

Anuncios

Enfoque

Ya va siendo hora de hablar del enfoque. De poco sirve profundizar en la exposición y demás factores sin saber como y porqué se deben enfocar las fotografías.

Incluso nosotros necesitamos enfocar para poder ver algo de forma nítida. Lo mismo sucede con nuestra cámara, este proceso que para nosotros es algo intuitivo y no nos percatamos de como lo hacemos, pero cuando acercamos un objeto, podemos ver como al mirarlo vemos todo lo demás desenfocado. Acércate un lápiz a pocos centímetros de tus ojos y lo verás.

Con nuestra cámara el proceso suele ser automático, apretamos el disparador hasta la mitad y vemos esa luz verde encendida o redonda que deja de parpadear y podremos disparar, ¿pero sabemos lo que estamos haciendo y enfocamos a lo que deseamos? Expliquemos el proceso y como hacerlo menos automático.

Antes de empezar debemos tener en cuenta que no es lo mismo una fotografía mal enfocada que movida pese a que puedan parecerse. Una fotografía movida es aquella que ha trepidado al ser disparada, ya sea porque nos estábamos moviendo o por disparar a una velocidad muy lenta. En otro post explicaremos como evitarlo.

Debemos entender un par de conceptos respecto al enfoque. El enfoque se realiza en relación a una distancia, es decir, si enfocamos a un sujeto que se encuentra a cinco metros, todo lo que esté a esa distancia estará enfocado, pero lo demás no. Esto debe quedar muy claro, de hecho en los objetivos profesionales, al enfocar nos indica a que distancia estamos enfocando de manera que podemos hacer lo contrario, enfocar manualmente si sabemos la distancia a la que se encuentra lo que queremos capturar y tan solo encuadrar y disparar.

El segundo concepto que tenemos que tener muy claro es el de la profundidad de campo. Cuanto más cerremos el diafragma más distancia tendremos enfocada, esa distancia es mayor en la zona posterior al sujeto que en la de delante, de tal forma la distancia enfocada por detrás es el doble que delante. De esta forma, para fotografiar un paisaje, necesitaremos mucha profundidad de campo para tenerlo todo enfocado y por el contrario para un retrato, si queremos desenfocar el fondo abriremos el diafragma al máximo para reducir la profundidad de campo al mínimo.

Dependiendo del modelo de nuestra cámara tendremos el botón de enfoque en el de disparo, de forma que al apretarlo hasta la mitad, la cámara buscar el punto de enfoque que tengamos marcado y tratará de enfocar lo que haya en él. Hay cámaras con tres, once, veinte, treinta, cincuenta… dependiendo del modelo tendremos más o menos. ¿Son útiles? Sí y no. Dependiendo de que tipo de fotografía que vaya a hacer los uso o no. Cuando quiero hacer retrato sólo uso el central, enfoco y reencuadro. En cambio si estoy en un concierto si busco un punto de enfoque que se sitúe en la cara o en otro lugar que me interese sin tener que reencuadrar ya que el sujeto se está moviendo y no podría hacerlo sin arriesgarme a perder el enfoque.

En otros modelos, los más avanzados, no tenemos únicamente el botón de disparo para realizar el enfoque. Canon tiene un botón al que podemos asignarle varias funciones, una de ellas es la de realizar el enfoque, Nikon asigna un botón para ello. Al hacerlo ganamos el poder enfocar cuando queramos al margen de si vamos a disparar o no. Para reencuadrar usando el mismo botón estamos obligados a pulsar el botón de bloqueo de enfoque AF-L, separándolo no, y es mucho más práctico.

Dependiendo de la marca tenemos varios métodos de enfoque, pero podemos resumirlos en dos, enfoque con servo único (puntual) o servo continuo (continuo), el automático lo dejo de lado ya que si escapamos de los automatismos, no vamos a usarlo para el enfoque.

El enfoque con servo único (AF-S) sirve para tomas estáticas o aquellas en las que el sujeto no esté en movimiento, como comentaba al inicio, al pulsar el botón de enfoque o de disparo a la mitad, la cámara buscará en nuestro punto de enfoque y lo enfocará si puede. Una vez enfocado este no variará y no deberemos alterara la distancia respecto al sujeto, todo lo que esté a la misma distancia estará enfoco. una vez enfocado podemos recomponer si es necesario.

El enfoque continuo (AF-C) como su nombre indica es continuo, se usa para enfocar a sujetos en movimiento, una vez enfocado la cámara intenta seguir enfocándolo una y otra vez para poder hacer la fotografía con el sujeto enfocado. Hemos de tener en cuenta que aquí entran en juego varios aspectos. El método usado por la cámara, que los podemos configurar para que realice más rápido o más lentamente los enfoques, es decir que tarde más o menos entre un intento y otro, para sujetos más rápidos deberemos tenerlo al mínimo de tiempo, lógico, ¿no? También tiene mucho que ver si el objetivo es rápido o lento y en ello interviene como de costumbre el precio.

¿En que situaciones nuestra cámara no lograra enfocar? Pensemos que entre los sistemas usados por las marcas, siempre hay un elemento en común. Que es necesario un contraste entre el sujeto y el fondo, es decir, una persona vestida de blanco sobre una pared blanca será complicada de enfocar. Y por otro lado, la luz. Sin luz, la cámara no ve, de manera que la cámara no es capaz de separar sujeto de fondo y no enfocará.

Normalmente en servo único el cuerpo tiene una luz de ayuda al enfoque, al igual que los flashes de mano. Otra solución es iluminar el sujeto con una linterna.

A partir de ahora… ya no hay escusas para no enfocar correctamente nuestras fotografías.

Aprendiendo a exponer de nuevo

Tras el último artículo hemos visto que nuestra cámara nos engaña y que si queremos sacar el máximo partido a nuestro sensor tenemos que hacer una buena medición. Pues vamos a abordar este tema de una vez por todas.

Como expliqué, el expositómetro mide como si todo fuera un gris 18%. En muchas de las situaciones acertará con esa media, pero si tenemos que hacer una foto a algo blanco, ¿Qué sucederá? Si nos fiamos de su medición interpretará la luz reflejada del blanco como si viniera de un gris 18% y nos dará un tono grisaceo subexpuesto. Al contrario, si vamos a fotografiar algo negro, hará lo contrario, lo aclarará sobreexponiendolo y volviéndolo de nuevo gris.

¿Qué hacer? Lo ideal si se trata de fotografía de estudio sería usar un fotómetro externo y medir la luz incidente en nuestro sujeto y no la reflejada, pero si no disponemos de el o estamos en exteriores… no vamos a parar a la gente para medirlos y luego hacer la foto, ¿no? La solución es usar nuestro conocimiento de ese fallo y adaptarnos a él.

En nuestra cámara tenemos un botón con un dibujo cuadrado dividido en dos mitades con un + y un -. Ese botón es la compensación de exposición. Si lo apretamos podemos ir dependiendo de la cámara de -3 EV hasta 3 EV. ¿Que significa? Si vamos a fotografiar algo blanco podemos poner la compensación en +2 nos llevará el histograma 2 pasos más de lo que hubiera medido sin compensarlo. Si vamos a fotografiar una escena oscura podemos poner -1 o -2 dependiendo del tono.

Forzamos a nuestro fotómetro a trabajar con esa variación que nosotros ya sabemos que nos hará falta para una correcta exposición.

Ahora vamos a abordar tres métodos para realizar una buena exposición.

¿Tenemos histograma en vivo en nuestra cámara?

Si la respuesta es afirmativa es un buen método, activamos el Live View, y visualizamos el histograma, ajustamos la exposición para que el histograma llegue a la zona de blancos, derecha pero no llegue a desbordarse. Una vez lo tenemos ajustado, ya podemos quitar el live view y trabajar por el visor para encuadrar con más comodidad.

Si no disponemos de él, hay un sistema muy eficiente, pero que requiere un tiempo para realizar la medición, es ideal si no tenemos prisa como en paisajes o naturaleza. Cambiaremos el modo de medición a puntual. De esta forma sólo mediremos la zona del punto de enfoque del visor. Buscaremos la zona más clara de la escena que vayamos a fotografiar y expondremos para ella. Como sabemos que nuestro expositómetro tenderá a subexponer podremos compensar con un +1 tranquilamente. Una vez hemos expuesto para esa zona más clara encuadramos y disparamos.

¿Qué hemos hecho? Exponer para la zona más clara de manera que nos hemos llevado la zona de más altas luces a la derecha. El resto del histograma se llenará con los tonos que el rango dinámico de nuestra cámara permita. Si en la toma nos encontramos con zonas empastadas en las sombras es que la escena que queremos retratar tiene más tonos que los que nuestra cámara permite.

Por último si no tenemos tiempo para medir la zona de altas luces porqué estamos en medio de un evento, con niños, bodas, etc. Sólo nos queda confiar en nuestro criterio. Pondremos una medición matricial y observaremos la escena, como no haremos, en principio cambios radicales, compensaremos la exposición como creamos oportuno, un buen inicio puede ser un +1. Y dispararemos.

¿Qué sucede si nos quedan zonas empastadas en las sombras y el histograma esta bien lleno? Si nuestro histograma está lleno, bien derecheado y pese a ello tenemos zonas empastadas en las sombras significa que la escena que queremos fotografiar excede el rango dinámico de la escena, hay más tonos de los que nuestro sensor puede captar. ¿Soluciones? O volver cuando el contraste de luces sea menor, por ejemplo al amanecer o atardecer cuando el sol no está en su cenit. Otra opción es usar herramientas como el HDR para captar más tonos combinando más de una toma.

Histograma y Rango Dinámico

Ahora que ya sabes exponer siguiendo la información que nos da el fotómetro / expositómetro de nuestra cámara debemos dar un paso más. Empezaré con una afirmación que te dejara un poco cabreado con la marca de tu cámara, pero no te sulfures, por el momento, todas funcionan igual, así que mejor tomárselo con filosofía.

El fotómetro de tu cámara te engaña y no te da una información 100% fiable. Da igual que te hayas gastado 400, 600, 1000, 2000… el fotómetro que lleva incorporado la cámara mide la luz reflejada en lo que tenemos delante del objetivo. No sabe que color tienes delante, suponiendo que sea sólo uno, que en realidad serán una infinidad de tonos y no todos reflejan igual la luz. No es lo mismo fotografiar una pared negra que una blanca, cada una refleja una cantidad de luz diferente. De modo que los ingenieros han optado por una solución salomónica. Usan una cantidad media que si bien funciona muy bien para situaciones genéricas, para las concretas, es un total desastre, pero no hay más remedio. Han optado por asumir que siempre haremos fotografías a un gris al 18%. Es lo que hay.

En la siguientes entradas os iré explicando como afrontar y adaptarnos a este hecho y conseguir una exposición correcta sin fiarnos del todo de lo que nos dice la cámara. Una vez sabido este error, nos adaptaremos a él para conseguir sacar todo el rendimiento a nuestra cámara.

Para ello debemos dar unos pasos teóricos que son inevitables para entender como se debe exponer correctamente una toma y nos ayudarán a entender como funciona una cámara digital.

Empezaremos por el rango dinámico. Este término tan aparentemente técnico es una de las características a valorar cuando estamos mirando un cuerpo a comprar. De ello dependerá la cantidad de tonos que será capaz de captar y es la explicación de porqué al hacer una foto en ocasiones decimos eso de que “lo veía diferente”. 

Con un ejemplo lo verás clarísimo. Queremos fotografiar una escena a las 12 del mediodía en un día soleado, lleno de sombras y zonas en pleno sol. Nuestros ojos se adaptar perfectamente y podemos ver claramente las zonas iluminadas, las sombras… vemos texturas, detalles. Eso sucede porqué nuestra vista tiene un gran rango dinámico. Ahora cogemos la cámara y disparamos. Pueden pasar tres cosas, dependiendo de como hayamos medido la escena. Que sólo salgan bien las zonas iluminas y el resto negro empastado sin detalle. Que haya la medición haya hecho un promedio de luces y sombras y al haber tanto contraste se haya quedado en tierra de nadie y las luces estén quemadas y las sombras negras, ambas sin detalle o que haya medido las sombras y las zonas de altas luces sean blancas sin detalle. Siempre hay una zona en la que nuestra cámara no ha conseguido captar todos los detalles y texturas de la escena. El sensor tiene un relativamente reducido rango dinámico.

El rango dinámico viene dado por el número de pasos de luz (EV’s) que es capaz de registrar. Por ejemplo, si nuestro sensor tiene un rango dinámico de 12 EV’s será capaz de captar correctamente desde la zona de más sombras a la de más altas luces una distancia de 12 pasos de luz, todo lo que se escape de este intervalo, rango, por encima saldrá quemado / sobreexpuesto (blanco sin detalle) y por debajo subexpuesto (negro sin detalle).

Los sensores de mayor tamaño tienen más rango dinámico y eso se traduce en dinero. Una Full Frame tiene más rango que una ASP-C y una cámara de formato medio más que una Full Frame.

Bien, ahora que sabemos que nuestro sensor es capaz de captar sólo una cantidad concreta de luz, que es el rango dinámico deberemos hacer una medición correcta para aprovechar todos esos pasos de luz que es capaz de registrar. Si hacemos una exposición demasiado baja y sólo captamos 6Ev’s de las 12 que es capaz nuestro sensor estaremos perdiendo información y eso se nota muchísimo cuando vayamos a revelar el RAW.

RAW, ¿Que és eso? Nuestra cámara réflex puede sacar nuestra imagen en JPG, sí. Pero gastarse más de 400€ para hacer una foto en JPG… es como tener un Ferrari y sacarlo a dar una vuelta a la manzana. El RAW es el negativo digital, una imagen sin modificar. 

Cuando disparamos en JPG la cámara genera un RAW que interpreta según los parámetros que lleve o le hayamos incluido en el menú. Nos modificará la intensidad, contraste, tonos, enfoque… y nos la dejará lista. En cambio el RAW contiene todos los datos del disparo para luego poder alterar y revelar a nuestro gusto, no como un ingeniero japonés haya tenido oportuno decidir. Más adelante abordaremos los RAW’s, pero a partir de ahora daré por sentado que disparamos en RAW, sino no vale la pena dar tantas vueltas a la exposición.

Ya sabemos que nuestro sensor tiene un determinado rango dinámico que hay que aprovechar para poder sacarle todo el partido posible a la foto en el revelado / edición. ¿Pero como se yo si lo he aprovechado o no al disparar?

Por fortuna estos ingenieros que tantas decisiones toman por nosotros en los modos automáticos también nos dan herramientas para controlar nuestro proceso manual. Y una de las más importantes sino la que más es el histograma.

El histograma es una representación gráfica de la fotografía en dos dimensiones en la que nos dice cuantos pixels hay de cada tono en la imagen desde el negro hasta el blanco. Es decir, sabemos cuando nuestra imagen se queda subexpuesta porque la zona de negros está llena de información o se a sobreexpuesto porque lo está la zona de blancos. Cuando uno de los lados del histograma se llena diremos que se ha desbordado.

Vamos a ponernos un poco más técnicos para explicar porqué es importante llenar el histograma. Como decía el eje X tiene la información de los tono, la cantidad de tonos que el sensor puede registrar, si es de 12 EV’s, ahí están los 12 pasos repartidos en tonos. Siempre que tengamos una parte del histograma sin información es que hemos hecho una mala medición y hemos perdido parte de esos 12 pasos.

Y una vuelta de tuerca más. Lo diré sin excesivos tecnicismos, pero es vital que entendamos que el histograma no es lineal. Si nos hemos quedado cortos y sólo hemos llenado la mitad del histograma no hemos perdido el 50% de la información. ¡Sino más de 75%! Como el histograma es una herramienta informática, el tamaño de información no se lineal, es exponencial. Imaginemos el histograma y dividámoslo en los 12 pasos que podemos registrar. Cada paso tiene el doble de información que el anterior. Si uno de los pasos tiene 256 bytes, el siguiente 512, el siguiente 1024, 2048, 4096…  la zona de la derecha del histograma, la zona de blancos tiene más información que el resto del histograma junta. Es de vital importancia conseguir llenarla de información sin desbordarse.

Bien, ya estás listos para dar un paso más en tus mediciones. Desde ya, es obligado activar el histograma en la visualización de las imágenes en la cámara para poder ver como hemos hecho la medición. En el siguiente artículo pondremos en práctica el histograma y nos aprovecharemos de él para exponer correctamente.

Aprenderemos a usar la compensación de exposición, histograma en vivo y como exponer con más precisión. 

La Ley De La Reciprocidad

Ahora que ya sabes disparar en manual, es momento de ir perfeccionando la técnica y una de las paradas obligadas es la ley de la reciprocidad.

Es un concepto muy elemental que quizás ya has pensado alguna vez en él sin darte cuenta. Ahora vamos a desarrollarlo y hablar un poco más en profundidad sobre la luz.

Cuando preparamos la exposición de una captura movemos los diales arriba y abajo para conseguir que la marca del expositómetro de la cámara marque 0. Cada movimiento del dial supone un tercio de paso y si lo movemos en dirección opuesta se contrarresta, ya sea del tiempo, del diafragma o de la ISO indistintamente. Pues es esto lo que nos dice la Ley de la reciprocidad.

El tiempo de exposición, la apertura del diafragma y la sensibilidad ISO están ligados entre ellos de manera que si tenemos una exposición correcta, la variación de uno de los tres parámetros debe ser compensada por alguno de los otros.

Vamos a explicarlo con un ejemplo.

Supongamos que estamos viendo pasar una maratón y queremos capturar a uno de los corredores. Nos ponemos manos a la obra, exponemos y nos da un valor de 1/60 y f11 con ISO 100, enfocamos (tengo pendiente hablar del enfoque, lo se) y disparamos.

La imagen ha salido bien expuesta, pero al disparar a un sesentavo (1/60s) el corredor ha salido movido. No desenfocado, el tiempo de obturación ha sido tan lento que no ha congelado el movimiento del corredor. Esta no es la fotografía que queríamos, queremos congelarlo. ¿Cómo lo hacemos?

Podemos hacerlo sin pensar, subiendo el dial del obturador hasta 500 y volver a buscar el 0 en el expositómetro, sí. Pero a estas alturas queremos ir perfeccionando el método, así que usaremos la cabeza y la ley de la reciprocidad.

La ley de la reciprocidad nos dice que si alteramos un parámetro debemos hacer lo mismo en sentido contrario con alguno de los demás para compensarlo.

En este ejemplo la velocidad de obturación la reducimos hasta 1/1000, 4 pasos de luz, 12 clicks.

Ahora deberemos compensar esos 4 pasos perdidos en el tiempo recuperándolos abriendo el diafragma y/o subiendo la ISO. Esos doce clicks se pueden aplicar en el difragma situándolo en f2.8.

Pero vamos a complicar más la situación, nuestro objetivo tiene una apertura máxima de f3.5 de manera que no podemos compensarlo sólo con el diafragma. Nos faltarían dos tercios de paso que es la diferencia entre f2.8 y f3.5.

La ley de la reciprocidad nos dice que la diferencia la hemos de compensar entre el diafragma y la ISO, no con uno de ellos, de forma que ese dos tercios que nos faltan los compensaremos con la ISO, subiéndola de 100 a 160.

Como ves es muy sencillo, cualquier variación que queramos hacer a partir del momento es que tenemos una exposición correcta para tener más o menos profundidad de campo, congelar el movimiento, captar el movimiento, reducir la ISO para obtener imágenes más nítidas deberéis compensarlo con el mismo número de pasos de luz en sentido inverso.

Si te fijas, todo tiene un mismo fin, que siempre hablamos de pasos de luz, EV’s, así cuando entremos en el mundo del flash y cuantifiquemos el contraste todo será más simple y estaremos familiarizados con ello.

Recuerda que un paso supone doblar o dividir la luz a la mitad según dejemos o reduzcamos. Así de simple.