Velocidad de disparo / Obturador

En esta entrada vamos a abordar uno de los tres elementos que intervienen en la entrada de luz al sensor y que nos servimos de ellos para conseguir una exposición correcta de nuestras fotografías.

Para poder entender como funciona la toma de la fotografía podemos compararlo con una acción tan habitual como es llenar un baso de agua.

Lo podemos llenar de varias formas, desde abrir el grifo al máximo y llenarlo en un instante hasta dejar que gotee lentamente y llenarlo en unas horas. Tenemos dos variables, cantidad de caudal y tiempo en juego.

Lo mismo sucede con la cámara y nuestro sensor. Necesitamos una cantidad de luz y un tiempo relativo a esa cantidad.

En este símil el obturador sería el que controla el tiempo en el que la luz incide en el sensor. Lo forman dos cortinillas que mantienen el sensor a oscuras que se abren al apretar el disparador el tiempo que le hayamos indicado con el dial de nuestra cámara. En el caso de Nikon, si no se han invertido los controles es el primer dial, el que tenemos en la parte más cercana a nosotros y que movemos con el pulgar.

En el visor de nuestra réflex y en la pantalla de información veremos dos valores que en tamaño superan al resto de información que nos ofrece. Un valor lleva la letra F, de este nos ocuparemos al hablar del diafragma. Nos interesa el otro valor. Este nos indica la velocidad de disparo, podemos comprobar como al girar el dial aumenta o disminuye. Es un valor que va cambiando dependiendo de la cantidad. Si son valores enteros, hablamos de segundos y llevarán, normalmente el símbolo ” que indica que se refiere a segundos, por ejemplo 2″, indicaría que la exposición durará 2 segundos. Si el valor va acompañado del símbolo “, estaremos por debajo de 1 segundo.

En la mayoría de situaciones dispararemos a velocidades muy altas, por debajo de un segundo. Si vamos bajando y desaparece el indicador de segundos, las cantidades equivalen a fracciones de segundo, es decir, 1/x, siendo x la cantidad que indique en ese momento. 2 equivaldría a 1/2 que sería medio segundo.

Según el modelo de cámara podremos bajar a velocidades de 1/8000 y en el otro extremo de hasta 30”.

Dependiendo de como tengamos configurada nuestra cámara el dial se moverá en pasos enteros, doblando o reduciendo a la mitad el tiempo, es decir, doblando o reduciendo a la mitad la cantidad de luz de la toma o en tercios de paso, un tercio de la cantidad de tiempo / luz.

Velocidades en pasos: 30″ – 15″ – 8″ – 4″ – 2″ – 1″ – 1/2 – 1/4 – 1/8 – 1/15 – 1/30 – 1/60 – 1/125 – 1/250 – 1/500 – 1/1000 – 1/2000 – 1/4000 – 1/8000

Entre cada paso y su predecesor hay el doble de luz y respecto a su antecesor la mitad.

Ahora que ya sabemos como controlar la tiempo que dejamos entrar la luz al sensor debemos preguntarnos, en que afecta a la fotografía usar una velocidad más alta o más baja. Muy sencillo. A velocidad más rápida, congelaremos más el movimiento. Con una velocidad de 1/4000 podemos congelar una gota cayendo de un grifo. Como veis los grifos y la fotografía siempre van de la mano… bromas a parte, a más velocidad más capacidad de congelar el movimiento, como en carreras de coche, deporte, fauna, niños, mascotas… etc. Y al contrario, si usamos velocidades altas, al permitir entrar más tiempo la luz reflejada de los objetos, tendremos imágenes movidas en la que habremos captado el movimiento mediante estelas.

Cuando hagamos una fotografía debemos preguntarnos que queremos conseguir. ¿Congelar a alguien? velocidades altas por encima de 1/125. ¿Queremos captar el movimiento de un tren que pasa por la estación? Pues 1/60 por ejemplo.

Excepciones a la afirmación anterior. Estamos en el monte en un amanecer y aún no ha salido el sol, apenas hay luz, deberemos optar por un tiempo muy elevado, de 15, 30 o más segundos para poder llegar a una exposición correcta y que no nos quede la imagen oscura. Como las rocas del paisaje no se van a mover, no aparecerán movidas.

Por último, no debemos olvidar un importantísimo detalle. No somos hombres de hielo, nuestros músculos se mueven, respiramos, nuestros cuerpo pese a estar parados está en constante movimiento y este falso pulso hace que nuestras tomas con tiempos lentos salgan movidas, se le llama trepidación. Existe una vieja regla muy inexacta que nos dice que debemos disparar a una velocidad no superior a la equivalente a la distancia focal de nuestra lente, es decir si uso un 50mm no dispararé más lento de 1/50, si uso un 200mm a menos de 1/200. Eso nos podía ayudar en las cámaras de menos de unos 16 megapixels, ahora con los sensores con más definición, hace que se trepide a velocidades más rápidas, de modo que si una imagen os sale movida, intentar hacerla a más velocidad para tener menos trepidación y si es algo estático, objeto, bodegón o paisaje, usad trípode, sacos de arena, apoyar la cámara en el suelo, un banco.. etc.

En la próxima entrada hablaremos del diafragma, que regula la cantidad de agua que entra en el vaso, es decir, cuanto abrimos el grifo.

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