Histograma y Rango Dinámico

Ahora que ya sabes exponer siguiendo la información que nos da el fotómetro / expositómetro de nuestra cámara debemos dar un paso más. Empezaré con una afirmación que te dejara un poco cabreado con la marca de tu cámara, pero no te sulfures, por el momento, todas funcionan igual, así que mejor tomárselo con filosofía.

El fotómetro de tu cámara te engaña y no te da una información 100% fiable. Da igual que te hayas gastado 400, 600, 1000, 2000… el fotómetro que lleva incorporado la cámara mide la luz reflejada en lo que tenemos delante del objetivo. No sabe que color tienes delante, suponiendo que sea sólo uno, que en realidad serán una infinidad de tonos y no todos reflejan igual la luz. No es lo mismo fotografiar una pared negra que una blanca, cada una refleja una cantidad de luz diferente. De modo que los ingenieros han optado por una solución salomónica. Usan una cantidad media que si bien funciona muy bien para situaciones genéricas, para las concretas, es un total desastre, pero no hay más remedio. Han optado por asumir que siempre haremos fotografías a un gris al 18%. Es lo que hay.

En la siguientes entradas os iré explicando como afrontar y adaptarnos a este hecho y conseguir una exposición correcta sin fiarnos del todo de lo que nos dice la cámara. Una vez sabido este error, nos adaptaremos a él para conseguir sacar todo el rendimiento a nuestra cámara.

Para ello debemos dar unos pasos teóricos que son inevitables para entender como se debe exponer correctamente una toma y nos ayudarán a entender como funciona una cámara digital.

Empezaremos por el rango dinámico. Este término tan aparentemente técnico es una de las características a valorar cuando estamos mirando un cuerpo a comprar. De ello dependerá la cantidad de tonos que será capaz de captar y es la explicación de porqué al hacer una foto en ocasiones decimos eso de que “lo veía diferente”. 

Con un ejemplo lo verás clarísimo. Queremos fotografiar una escena a las 12 del mediodía en un día soleado, lleno de sombras y zonas en pleno sol. Nuestros ojos se adaptar perfectamente y podemos ver claramente las zonas iluminadas, las sombras… vemos texturas, detalles. Eso sucede porqué nuestra vista tiene un gran rango dinámico. Ahora cogemos la cámara y disparamos. Pueden pasar tres cosas, dependiendo de como hayamos medido la escena. Que sólo salgan bien las zonas iluminas y el resto negro empastado sin detalle. Que haya la medición haya hecho un promedio de luces y sombras y al haber tanto contraste se haya quedado en tierra de nadie y las luces estén quemadas y las sombras negras, ambas sin detalle o que haya medido las sombras y las zonas de altas luces sean blancas sin detalle. Siempre hay una zona en la que nuestra cámara no ha conseguido captar todos los detalles y texturas de la escena. El sensor tiene un relativamente reducido rango dinámico.

El rango dinámico viene dado por el número de pasos de luz (EV’s) que es capaz de registrar. Por ejemplo, si nuestro sensor tiene un rango dinámico de 12 EV’s será capaz de captar correctamente desde la zona de más sombras a la de más altas luces una distancia de 12 pasos de luz, todo lo que se escape de este intervalo, rango, por encima saldrá quemado / sobreexpuesto (blanco sin detalle) y por debajo subexpuesto (negro sin detalle).

Los sensores de mayor tamaño tienen más rango dinámico y eso se traduce en dinero. Una Full Frame tiene más rango que una ASP-C y una cámara de formato medio más que una Full Frame.

Bien, ahora que sabemos que nuestro sensor es capaz de captar sólo una cantidad concreta de luz, que es el rango dinámico deberemos hacer una medición correcta para aprovechar todos esos pasos de luz que es capaz de registrar. Si hacemos una exposición demasiado baja y sólo captamos 6Ev’s de las 12 que es capaz nuestro sensor estaremos perdiendo información y eso se nota muchísimo cuando vayamos a revelar el RAW.

RAW, ¿Que és eso? Nuestra cámara réflex puede sacar nuestra imagen en JPG, sí. Pero gastarse más de 400€ para hacer una foto en JPG… es como tener un Ferrari y sacarlo a dar una vuelta a la manzana. El RAW es el negativo digital, una imagen sin modificar. 

Cuando disparamos en JPG la cámara genera un RAW que interpreta según los parámetros que lleve o le hayamos incluido en el menú. Nos modificará la intensidad, contraste, tonos, enfoque… y nos la dejará lista. En cambio el RAW contiene todos los datos del disparo para luego poder alterar y revelar a nuestro gusto, no como un ingeniero japonés haya tenido oportuno decidir. Más adelante abordaremos los RAW’s, pero a partir de ahora daré por sentado que disparamos en RAW, sino no vale la pena dar tantas vueltas a la exposición.

Ya sabemos que nuestro sensor tiene un determinado rango dinámico que hay que aprovechar para poder sacarle todo el partido posible a la foto en el revelado / edición. ¿Pero como se yo si lo he aprovechado o no al disparar?

Por fortuna estos ingenieros que tantas decisiones toman por nosotros en los modos automáticos también nos dan herramientas para controlar nuestro proceso manual. Y una de las más importantes sino la que más es el histograma.

El histograma es una representación gráfica de la fotografía en dos dimensiones en la que nos dice cuantos pixels hay de cada tono en la imagen desde el negro hasta el blanco. Es decir, sabemos cuando nuestra imagen se queda subexpuesta porque la zona de negros está llena de información o se a sobreexpuesto porque lo está la zona de blancos. Cuando uno de los lados del histograma se llena diremos que se ha desbordado.

Vamos a ponernos un poco más técnicos para explicar porqué es importante llenar el histograma. Como decía el eje X tiene la información de los tono, la cantidad de tonos que el sensor puede registrar, si es de 12 EV’s, ahí están los 12 pasos repartidos en tonos. Siempre que tengamos una parte del histograma sin información es que hemos hecho una mala medición y hemos perdido parte de esos 12 pasos.

Y una vuelta de tuerca más. Lo diré sin excesivos tecnicismos, pero es vital que entendamos que el histograma no es lineal. Si nos hemos quedado cortos y sólo hemos llenado la mitad del histograma no hemos perdido el 50% de la información. ¡Sino más de 75%! Como el histograma es una herramienta informática, el tamaño de información no se lineal, es exponencial. Imaginemos el histograma y dividámoslo en los 12 pasos que podemos registrar. Cada paso tiene el doble de información que el anterior. Si uno de los pasos tiene 256 bytes, el siguiente 512, el siguiente 1024, 2048, 4096…  la zona de la derecha del histograma, la zona de blancos tiene más información que el resto del histograma junta. Es de vital importancia conseguir llenarla de información sin desbordarse.

Bien, ya estás listos para dar un paso más en tus mediciones. Desde ya, es obligado activar el histograma en la visualización de las imágenes en la cámara para poder ver como hemos hecho la medición. En el siguiente artículo pondremos en práctica el histograma y nos aprovecharemos de él para exponer correctamente.

Aprenderemos a usar la compensación de exposición, histograma en vivo y como exponer con más precisión. 

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